En esta
historia, en la que todo parece ser jocoso, por ese mismo calor de Girardot, y
por la paleta de colores de los personajes y los escenarios, acompañado todo
esto de una música 100 % colombiana, llena de gaitas y bongoes. Los travellings
se arrastran por las calles mostrando el balastro amarillo, y los seis dedos de
enriquito. La caracterización de Jesús
Elvis silvaqueva, un sicario que es poeta, y que no puede matar, porque es el elegido. Aquí todo está lleno de drama, de tragedia,
pero a la vez de mucha risa absurda.
Esta
película muestra un país que ama la plata, la plata fácil sobre todo, no es
nada fácil; podemos pensar en un ideal
común de muchas personas en este país. Esa
manía de hacer lo que no se debe, como montar un chuzo ilegal, montar un
negocio al margen de la ley, y sacarle la plata. Esa ética que corroe los más
propios negocios del estado.
Felipe
aljure ya había señalado esto en su película la gente de la universal,
allí un negocio de familia que se
dedicaba a dilucidar casos de infidelidad, algo así como una casa de
detectives, se traicionaban entre si hasta el final. Es decir, es una película
que muestra los antivalores de una sociedad. La corrupción, la desvergüenza,
algo muy común en nuestra sociedad colombiana, y una de nuestra principales
problemáticas.
Es de
sumo agrado pensar películas como esta,
y además es de las que repito siempre, sobre todo por su sinceridad mostrada de
una forma muy original. Totalmente recomendada.
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